La agricultura biodinámica se desarrolló a partir de las clases impartidas en 1924 por Rudolf Steiner a un grupo de agricultores preocupados por la perdida de valor nutricional de sus productos. Desde aquellos días, el empobrecimiento y la contaminación de los alimentos ha empeorado exponencialmente, debido a la prevalencia de un tipo de agricultura orientado a la rentabilidad e ignorante de su valor sagrado. Monocultivos, deforestación, destrucción del suelo, perdida de especies, contaminaciones químicas, enfermedades del sistema autoinmune son consecuencias cada vez mas evidentes de un agro negocio que ha sometido a los verdaderos agricultores y favorecido a los dueños de la tierra y a las multinacionales químicas que se apoderaron de nuestros alimentos. La agricultura biodinámica es un movimiento en rebeldía contra el sistema alimentario actual, que intenta restablecer la salud del nuestros suelos, reconstruir la relación entre productores y consumidores, y devolver el valor sagrado a la agricultura, entendida como la base de la preservación de la especie.

Actualmente, la agricultura biodinámica parte de los conceptos fundamentales de la agricultura orgánica y agrega un conjunto de principios que amplían sus alcances. En base al trabajo que hemos realizado con Alan York, un pionero de la viticultura biodinámica en USA fallecido en 2014, hemos identificado 4 principios fundamentales que guían nuestra agricultura:

  1. Promover la biodiversidad. La agricultura convencional esta principalmente orientada a la rentabilidad. En este esquema, el monocultivo parece una solución necesaria para obtener eficiencia. Sin embargo, la naturaleza no sigue principios industriales, sino que favorece interacciones complejas que aseguren la evolución del conjunto. Es nuestra tarea crear un ambiente biodiverso, con diferentes plantas y animales que promueva un ecosistema saludable para la proliferación de distintos cultivos provechosos para el hombre.
  2. Uso de los preparados. Este es uno de los aspectos mas controversiales de la biodinámica, ya que prescribe practicas ancestrales de nutrición del suelo y los vegetales otorgándole explicaciones mas intuitivas que científicas. Desde nuestra perspectiva, el uso de los preparados es parte constitutiva de la practica, y existen posibles explicaciones biológicas y nutricionales a su efectividad. Nuestra actitud en este aspecto es mayormente exploratoria, ya que no consideramos que estas practicas sean contrarias a principios ecológicamente efectivos. Además, estas practicas pueden ser complementadas con otras practicas modernas altamente efectivas en el restablecimiento del suelo, como el uso del compost, te de compost, verdeos, etc.
  3. Observar interacciones a 360 grados. La agricultura biodinámica promueve un modelo de bienestar que incluye a las plantas, las personas que producen los alimentos y las personas que los consumen. Esto requiere estar atentos a todas las interacciones, tanto de dentro del sistema agrícola, como de este con su entorno y hasta con el cosmos.
  4. Desarrollar la unidad productiva como un sistema cerrado. Este principio nos parece fundamental para el desarrollo de una viticultura con identidad y respeto del terroir. Un sistema cerrado minimiza el input de materiales externos (fertilizantes, herbicidas, levaduras seleccionadas) y el output de residuos. De esta manera, el hombre no toma ni deshecha nada, reproduciendo el ciclo de la naturaleza. Y a la vez, asegura la preservación del carácter del lugar.