Hace algunos días me encontré reflexionando sobre porque a los mejores periodistas argentinos del vino le cuesta percibir la naturaleza cultural de este producto y su representación inmanente del vínculo medio ambiente-medios de producción-relaciones sociales. Entonces me pareció que era urgente traer del olvido, para quien lo quiera recordar, el trabajo de Luigi Veronelli en Italia, y su última iniciativa llamada Terra e Liberta/Critical Wine, que hoy representa un movimiento de pequeños productores independientes que intentan reformular las relaciones del vino.

En la Argentina, la distancia física entre centros de producción y centros de consumo ha construido barreras hasta hace poco infranqueables para la cultura del vino. El extenso tejido social que formaba el conjunto de productores vitícolas de Mendoza y San Juan fueron sometidos por un pequeño grupo de bodegas industriales que pudieron conquistar Buenos Aires con sus marcas que imitaban a los nombres de la tradición europea. Baste recordar la famosa pileta de 5 millones de litros en los sótanos de Peñaflor. Luego llegaron las inversiones extranjeras y el boom de la exportación. Y cuando internet y una mayor movilidad acortaron las distancias, en lugar de recuperar la esencia del lugar privilegiamos el personalismo y la ostentación del lujo.

Quien sabe de donde proviene la uva con la que se elaboró el vino que está tomando? Qué tipo de agricultura la ha producido y que efecto tiene sobre el paisaje y las personas que la desarrollan? Quien es el viticultor y que relacion tiene con el vino? Con que aditivos y practicas industriales ha sido elaborado? Qué tipo de trabajo y que comunidades son promovidas por el ingreso que su botella genera? Como se reparte ese ingreso entre productores e intermediarios?

El fetiche de la mercancía borra todo rastro de los medios de producción, y terminamos teniendo relaciones sociales solo con el objeto.

Luigi Veronelli fue un célebre gastrónomo, filosofo, periodista y escritor italiano que dedicó su vida a valorizar el patrimonio enogastronómico italiano. Su trabajo se orientó a la preservación de la diversidad en la producción alimentaria, consciente de la amenaza que la industrialización representaba para la tradición agrícola italiana y para la libertad del gusto.

En sus últimos años de vida dio origen al movimiento Terra e Liberta/Critical Wine. Este movimiento nos invita a co-crear “nuevas formas de producción y de consumo, subvertir las cadenas de comercialización, reducir la distancia alimentaria, exhibir las modalidades de privación del gusto que se desarrollan en forma global expropiando a los pequeños productores independientes. (…)  Es un modo de imaginar un circulo virtuoso entre calidad del ambiente, calidad del producto y calidad de las relaciones sociales” que reconstituya nuestra soberanía como consumidores.

Quisiera recordar e invitar a reflexionar sobre los 12 puntos que constituyen la base del movimiento:

1)     Reactivar la relación entre sabor y saber

2)     Reapropiarnos de la sensorialidad e independencia del raciocinio

3)     Establecer nuevas relaciones sociales

4)     Desindustrializar la agricultura

5)     Combatir el gigantismo industrial

6)     Combatir los OGM, los crímenes contra la humanidad y contra la tierra

7)     Reducir la distancia alimentaria: abreviar la cadena comercial

8)     Revitalizar al campesino: re-ruralizar el planeta

9)     Sostener la responsabilidad individual y la auto certificación

10)     Producir ideas simples para transformar la producción

11)     Máxima trazabilidad de los productos

12)     Visibilizar el precio del productor

Desde Chakana esperamos poder representar cada uno de estos puntos de la mejor manera que el medio local nos permita.